jueves, 1 de enero de 2009

Preparándote para orar (1): Técnicas de relajación

Seguro que muchas veces sientes que no tienes ganas de orar, que no te encuentras lo suficientemente concentrad@, o que las preocupaciones de la vida diaria no te permiten encontrar la manera de centrarte en el Señor para orar y meditar su Palabra. Por eso te dejo unas series de técnicas que puedes utilizar para relajar tu cuerpo y tu mente y permitir, así, que te puedas focalizar en un tiempo de oración de calidad. Recuerda que estas técnicas no son la oración en sí, son una preparación para afrontar la oración de forma relajada, y que, de esta manera, la puedas disfrutar más.

Relajación corporal

Lo primero que puedes hacer es relajar el cuerpo. Las tensiones se nos acumulan en nuestros músculos y nos dan la sensación de estar agarrotados y tensos. Para poder estar en presencia de Dios, es fundamental que te sientas con un cuerpo relajado y liberado de tensiones.

Para ello vamos a comenzar a destensar por la cabeza. Para ello, concentra tu atención en tu frente. Siente el calor de la circulación. Relaja todas las tensiones y la presiones de esta parte de tu cabeza y pon tu frente en un estado de relajación profunda. Después concentra tu atención en tus párpados. Afloja tus ojos y tus párpados. Sin darnos cuenta, esta es una de las partes que más se tensan cuando estamos nervios@s.

Vamos a bajar hacia un punto crítico la zona del cuello y los hombros. Para muchos, esta es la zona que primero se tensa, cuando se sienten mal. Por eso vamos a concentrar la atención en tu cuello y nuca. Para soltar los músculos y los nervios del cuello y de la nuca puedes balancear la cabeza hacia adelante y hacia atrás, y girándola en todas direcciones, con tranquilidad y concentración.

En las otras partes de tu cuerpo vamos a utilizar la técnica de ‘relajación progresiva’. Esta consiste en estirar y apretar los músculos para después soltarlos, produciendo un estado de bienestar profundo. Haz esto con los hombros, la espaldas, los brazos y las piernas.

Respiración

Los ejercicios respiratorios son una valiosa ayuda cuando deseamos relajarnos en momentos de tensión provocados por situaciones de estrés, presión o angustia. Por esto es importante dedicar unos minutos diarios a respirar conscientemente.

Nos interesa especialmente lo que llamamos respiración diafragmática, o respiración profunda, es una respiración completa, en ella el abdomen se eleva y desciende con amplitud y regularidad, llenándose de aire las zonas alta, media y baja de los pulmones. Al tomar aire procuramos dirigirlo hacia la zona más baja de los pulmones, luego a la zona media y después a la superior, el abdomen se eleva pues al entrar en acción el diafragma las vísceras se ven desplazadas hacia abajo, lo que constituye un excelente masaje que realizado a lo largo del día previene del estreñimiento crónico. Tras inhalar mantenemos la respiración unos segundos y espiramos lentamente, relajando el abdomen y el tronco en general.

Puedes, también, realizar lo que se denomina “respiración refrescante”, realiza una respiración completa y mantén cómodamente el aire unos segundos, cuando sientes el deseo de espirar forma un pequeño círculo con los labios y echa el aire con cierta fuerza dejándolo salir poco a poco. Paramos y continuamos hasta expulsar todo el aire de los pulmones.

Relajación mental

Para realizar la relajación mental que nos permita concentrarnos, una vez comencemos la oración, en el Señor, vamos a utilizar una técnica de respiración básica.

Primero, y ligado con la anterior, seguimos con la respiración. Para ello respiraremos profundamente inhalando por la nariz 5 veces profundamente y expirando por la boca, hacia fuera y despacio. Lo repetiremos 5 veces. Después de estas 5 respiraciones profundas continúa respirando de forma lenta y pausada, a un ritmo normal.

Desde ahora cada vez que inhales repite para ti mismo la palabra “paz” y con cada exhalación la palabra “tranquilidad” nota como al haber permitido que tu cuerpo se afloje, los músculos se continúan relajando.

Sigue repitiendo “paz” con cada inspiración y “tranquilidad” con cada expiración, y con esta repetición de forma continuada las palabras aparecen de forma acompasada con el ritmo de tu respiración y la relajación se va haciendo más profunda.

Concentración

Una vez te encuentres más tranquil@ pasaremos a otra etapa de la relajación mental.

Es la contemplación. Una técnica utilizada por algunos místicos cristianos. Ésta consiste en contemplar sin analizar la realidad que nos rodea. Me explico. Estamos muy acostumbrados a que nuestra mente analice todo lo que vemos y lo que sentimos. Cuando vemos algo, o bien nos produce una sensación determinada, o bien la juzgamos. De la misma forma, cuando pensamos algo lo hacemos o con miedo hacia el futuro, o con rencor hacia el pasado.

Por eso vamos a dejar la mente en blanco. Si quieres puedes abrir los ojos y fijerte en todo, pero sin sacar ninguna conclusión, si no, continúa con los ojos cerrados intentando no pensar en nada. Si un pensamiento nos viene a la cabeza, lo soltamos para que no nos afecte. Esto es normal. Poco a poco y a la medida que somos capaces de abandonar los pensamientos y estar en un estado de paz y tranquilidad, cerramos los ojos.

Una vez te encuentre absolutamente relajad@ ya puedes comenzar a orar. Recuerda que estas técnicas son para preparar la oración, no son parte de la oración propiamente dicha. No son técnicas espirituales, son técnicas que te preparan para tu diálogo con Dios.

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